La abuela murió tranquila


Y tras un suspiro le sobrevino la muerte. Fue la verdad sea dicha una muerte dulce, suave y discreta como todos desearíamos para nosotros mismos. Postrada en su lecho rodeada de sus tres hijas y todos sus nietos, con la ventana abierta en un precioso día soleado y con el continuo trinar de unos ruiseñores que parecían despedirla desde el jardín de la casa.

Marta que ya venía preparada puso en las manos de la abuela un ramo de rosas que había comprado horas atrás a una gitana del pueblo. Y mi madre con una delicadeza angelical le cerró los parpados para acabar con esa expresión de sorpresa que presentaba mi abuela cadáver. La verdad es que los nietos estábamos bastante sorprendidos ante un espectáculo que no por ser natural nos parecía menos morboso e incomodo. Mi hermana que aunque solo tiene quince años, ya se cree una persona adulta, y como tal quiso actuar esa tarde de familia y muerte. Se dispuso a peinar a mi abuela muerta. No entiendo por qué, supongo que es por el rollo de dejar un cadáver presentable. El caso es que comenzó a peinarla y entre su poca destreza y las características del cepillo, los cabellos de mi abuela empezaron como a cardarse, a tomar un volumen bestial. Parecía que en vez de muerte natural había muerto electrocutada. Mis tías y mi madre miraban a mi hermana horrorizada y esta se ponía cada vez más nerviosa cardando más y más el pelo de mi abuela. Cuando mi madre quiso intervenir ya fue demasiado tarde el cepillo se había quedado enredado en los cabellos y nadie fue capaz de quitarlo de ahí. A mi primo Ricardo le entró un ataque de risa y pesé a los collejones que le estampaba mi tía Marta no podía parar de reír, mi hermana se puso a llorar repitiéndose “¿Qué he hecho?”, mi madre tiraba del cepillo tratando de desenredarlo con tanta fuerza que medio incorporaba el cadáver de una forma ridícula haciendo que Ricardo riera más y contagiando la risa al resto de primos haciendo a su vez que mis tías no tuviesen manos para dar collejas a todos.

Cuando entró el cura vio el cadáver de mi abuela en una postura inverosímil tras los tirones de mi madre, con el pelo como una bruja loca y con un cepillo incrustado en el pelo, a mis tías pegando collejas e incluso bofetadas a cinco chavales muertos de risa, a mi hermana llorando diciéndole al cura “He sido yo” y a mi en una esquina fumando un pitillo y pasando de todo.

9 Responses to "La abuela murió tranquila"

Mark dijo... 12:14 p. m.

Jimbo Carver, sigue así!! (y pasa el corrector de word antes...)

Juan dijo... 12:32 p. m.

Tu eres mi editor tío!!!

Paco dijo... 3:37 p. m.

Juan, ¿Los mini relatos los escribes tu?

Juan dijo... 4:00 p. m.

Si por?

Paco dijo... 4:40 p. m.

joder, no lo sabía.. Creía que eran relatos que pillabas por ahi, te molaban y los ponías!! Están de PUTA MADRE! Y estás como una puta chota, pero todos lo estamos un poco.. ¿o no?

Juan dijo... 4:53 p. m.

Pues si Paco a todos se nos va de vez en cuando...

Manuel dijo... 11:16 a. m.

A mí me pasó algo parecido con mi abuela, tras una operación sencilla, pero de la que ella pensaba o fingía que no iba a salir. La cosa es que tras días de cama en el hospital, mi abuela tenía unos pelos increíbles, como una loca. Y allí llegué yo, con mis flores para la abuela...
Momentos antes de la operación, mi abuela se levantó de la cama dando un respingo que a todos nos sorprendió, y comenzó a pedir a gritos un confesor. Un confesor, un confesor!!

Y yo le dije: Abuela, más que un confesor, tú lo que necesitas es un peluquero!!!!

A mi abuela se la tuvieron que llevar al quirófago entre las lágrimas de risa de toda su familia. Desde luego, no tenemos caridad....

Juan dijo... 12:20 p. m.

JAjajajaajajaaj Zafra y sus anecdotas!!!

Don Vitorio dijo... 1:20 p. m.

Zafra, ya tienes una nueva seccion: la historia del día.

jejeje,

Pisha ave cuando nos tocamo unas rumbita

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