En sus recuerdos...

-Escucha bien lo que te digo amigo mío. Existen en este mundo personas a las cuales de un modo u otro les hemos marcado la vida; por lo cual somos recurrentes en sus recuerdos e incluso en algunas de sus determinaciones y ni siquiera sabemos quienes son por que las hemos olvidado.-
-No te entiendo compañero-
-Mira… por ejemplo tú, debido a tu peculiar apostura y constitución has gozado del placer de muchas mujeres. ¿No es así?
-Así es-
-¿Y las recuerdas a todas?-
-Ciertamente no.-
- A buen seguro a alguna de esas a las que no recuerdas la has desvirgado, luego siendo tu el primero con el que ha hecho el amor permanecerás en su recuerdo por el resto de sus días. Sin embargo para ti no existe, no sabes quien es, la has borrado de tu memoria-
-Pues si puede ser-
-Fíjate en mi. Yo soy medico. Habrá personas que piensen en mi todos los días por cualquier motivo y yo ni siquiera sé que existen-
-¿Y bueno que más da?-
-Pues veras… cuando yo tenía 22 años fui a una fiesta con unos amigos. Yo era un tipo alto, flaco, feúcho y con aspecto de vestir según las tendencias de mi madre. En la fiesta había una chica preciosa, espectacular, de larga y brillante melena azabache, los ojos verdes y grandes, las mejillas sonrosadas, el busto esculpido por un díos, las caderas pronunciadas y le expresión hierática y majestuosa. Yo mientras bebía, fantaseaba con que era mi novia y que ella estaba saludando a la gente mientras yo charlaba con mis amigos-
-Que pena das macho-
-Cierra la boca idiota que ahora soy tu jefe-
-Vale, vale te escucho-
-Pues yo estaba con unos cuantos bebiendo junto a una mesa al lado del pasillo que llevaba al baño. Al estar yo entre la mesa y el pasillo el espacio que quedaba era bastante estrecho. Y ella pasó. Y al hacerlo su culo maravilloso recorrió mis partes y pude notar como mil millones de kilovoltios inflamaban mi pecho activando sentimientos totalmente desconocidos para mi. Ella se dio la vuelta, me miró a los ojos y me dijo; perdón. Y se fue dejando tras de si un aroma a jardín de flores que me hizo enloquecer de amor. Esa chica ni siquiera sabe que existo y yo pienso en ella todos los días.
-¿Todos los días?-
-Todos los días Marcial, todos los días-
-Pero ahora eres medico, cirujano jefe. Tienes dinero y prestigio social y mujeres en tu vida no faltan-
-Yo sigo siendo ese pringado que bebía calimocho en una esquina fantaseando con la chica que nunca estaría a mi alcance. ¿Ves como marcamos y nos marcan la vida personas que apenas reparan o nosotros reparamos en su o nuestra existencia?-

3 Responses to "En sus recuerdos..."

Manuel dijo... 11:47 p. m.

Me ha gustado... sí, señor. Me ha hecho pensar qué personas no saben lo que me han podido marcar mi vida, y mi respuesta es sorprendente (al menos para mí): a casi ninguna de las personas que han marcado o influenciado importantemente en mi vida se lo dicho nunca.
Así somos...

Juan dijo... 8:19 a. m.

Somos gente extraña...

Anónimo dijo... 7:46 p. m.

Seres humanos con recuerdos y con parte de su memoria marcada por esos fuertes sentimientos vividos....

Interesante relato senshei, que dignifina aun más un blog a veces salpicado con otras aportaciones vagas y elementales

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