querido diario

Me sigue doliendo la puta muñeca (parte inferior del brazo, para el que ya empiece a pensar en bromitas), por culpa de la vida ratonera que a todos nos va quebrando la salud, nadie se escapa. También el hombro en menor medida, a ratos, y la parte cercana al homoplato. La solución sería nadar, pero de eso, nada.
Pese a eso, venciendo con la fuerza de mi karma interior el dolor, voy a redactar algunas líneas a modo de cuaderno de bitácora, improvisando lo que salga.

Tengo algún tipo de plaga en mis planticas, así que he comprado un isnecticida con el que he rociado la hirbabuena, que como me descuide me tomaré bañada en mojito sin haberla lavado... hay mogollón de malditos bichejos saltando entre la tierra y volando a su alrededor.. y pensándolo bien, eso somos nosotros pululando por la Tierra con mayúscula ¿no?

Debería estar dormitando porque esta noite voy a intentar sabotear el puesto de mando de Atocha y debería estar fresco, pero aparte de un tonto duermevela siestil no ha habido suerte..
Así que tras disfrutar las noticias que llegan de oriente desde la pluma de Juanet (por allí ya no eres Juanillo nen, acostúmbrate, empieza aprendiendo ¿digues? cuando te llamemos), pongo un granito de arena en el blog, no vaya a ser que me destierre la rata Vitorina.
Es curioso ver cómo cada uno escribe a su manera, el proceso creativo de cada cual difiere de mil formas distintas sin ser por ello unos mejores que otros. Recuerdo una anédota que me contó mi padre que se ajusta a esto perfectamente; resulta que mi padre tuvo la suerte de en uno de sus periplos por Europa o quizás fuese en Santiago, pero es seguro que fue relacionado con las artes escritas, de asistir a una especie de charla (más que coloquio), o casi una reunión de café, con tres personajes de las letras castellanoparlantes más importantes de los últimos tiempos en nuestro pais (gusten más o menos, haya mejores o no): Javier Marías, Arturo Pérez Reverte, y Eduardo Mendoza. La cosa es que en el transcurso de la conversación surgió el tema de cómo cada uno de ellos se planteaba sus libros y cómo los afrontaba.
- Javier Marías cuando va a escribir un libro se lo plantea con una idea vaga, se concentra en los personajes y los pone a actuar, sin saber realmente qué va a hacer con ellos; plantea una situación que va resolviendo con cierta improvisación; es después de crear a los personajes cuando los enmarca en un sitio u otro.
- Arturo Pérez Reverte por el contrario prepara sus novelas a conciencia, piensa en sus personajes, dónde sucederá, y sobre todo en la historia, y se documenta más quizá de lo que a algunos nos gustaría; todo lo tiene hilado dede un principio antes de lanzarse a tejer su novela.
- Y por último Eduardo Mendoza lo primero que hace es pensar en el lugar donde ocurrirá todo, para luego hacer que los personajes desarrollen su historia.
¿Es un método mejor que el resto? No creo, pero es curioso ver cómo los tres escriben de modo tan diferente, y cómo todos han llegado a triunfar.
No sé si mi padre llegó a aportar su granito de arena o hizo mutis, y espero no haber tergiversado el recuerdo...

Y como ya debo de haber desplazado bastante los post hacia el averno del blogger, no al limbo que ya no existe (pobres niños perdidos, ¿dónde cóño los ha mandado el Papa?), voy a buscar alguna foto para ocupar más y cedo la palabra al siguiente orador que nos amenice con temas sabrosones.

Vaya, ya sé por qué los niños ya no están en el limbo, hay limbos alternativos que no tienen mala pinta (ésta es la primera imagen que sale poniendo limbo en glugle imágenes):

Guapas tus fotos Moret!

4 Responses to "querido diario"

kele dijo... 12:42 a. m.

que grande herr doktor! tu si que vas improvisando, que empiezas con los pulgones y acabas en el limbo

Juan dijo... 9:06 a. m.

Bueno Martinez a ver si a partir de ahora dejas que tu prosa fluya más por el ciberespacio. Por cierto me has dejado flipando con la tertulia que se pegó tu padre!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! Joder con Don Pablo!! A ver si nos invita un día.

Don Vitorio dijo... 1:00 p. m.

Yo no destierro a nadie, cacho loco.

Manuel dijo... 2:34 p. m.

Por la longitud del texto, más que de un diario, se trata de un semanal, cabrón...

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