La noche de Castellón parte primera

Hoy os voy a relatar una de mis salidas nocturnas con los muchachos de obra; con una es suficiente por que a fin de cuentas son tan semejantes que uno podría pensar que esta atrapado en un bucle temporal.
La mayoría de la gente vive en Benicassim; por lo tanto entre que cenan, se duchan y acicalan solemos quedar a la una de la madrugada en un lugar llamado “La antigua”. Este sitio es de tamaño medio y los porteros suelen dejar que el aforo del mismo varíe atendiendo a leyes físicas de fácil comprensión. Es decir; a mayor numero de gente, más altas serán las temperaturas que ahí dentro se registren haciendo que lógicamente las paredes se dilaten aumentando las distancias de separación entre las mismas, luego más personas caben cuanto más personas entren. He de decir que con una estatura inferior a 1’75 uno puede tener la sensación de encontrarse dentro de una axila.
En este sitio solo pinchan radio formula y la gente se da al baile con extrema facilidad. Este hecho no sería relevante si no fuera por que los hombres de Castellón también bailan, y esforzadamente si se me permite decirlo, y si uno se coloca mal puede quedar atrapado entre una manada de machos que concentrados en sus pasos, su juego de pies y movimientos de cadera, no reparan en que se frotan salvajemente contra el infeliz que solo quería tomar una copa. Así que yo cuando entro busco a un grupo de chicas lo suficientemente nutrido como para darme protección y “sufrir” solo los frotamientos de las hembras de la especie, que en el fondo no me desagradan nada. Lo digo por que el sábado pasado el joven Diego, un ingeniero de obra civil, que apenas alcanza una estatura superior a una mesa de billar, quedó aislado durante el peregrinaje de la puerta a la barra y además en medio de cinco o seis tipos de musculatura provocada, que bailaban frenéticamente a ritmo de Shakira. Figúrense ustedes la faz con la que se presentó cuando por fin pudo alcanzar al grupo tras aguantar la canción entera entre aquellas gentes. Y es que aún no dejo de asombrarme de la cantidad de levanta pesas que pululan por aquí y adictos al bronceado más exagerado además. Al principio pensé que en Castellón había muchísimos bares de “ambiente” pero al parecer es que el hombre mediterráneo es de los que se cuidan mucho, habrá que ver si por exigencias de las mujeres o por gusto propio ya que un Álvarez-Buylla no va a levantar peso sin propósito practico. En sentido contrario he de decir que las mujeres de la zona me parecen guapísimas y de cuerpos apetitosos.
Prosigo, pues en este lugar llamado “La antigua” empezamos la noche. Solemos tomar de dos a cuatro pelotazos según la temperatura que se alcance. Este último sábado tomamos dos copas, yo por supuesto pegado a la pared y enfrente de mujeres.
(continuara…)

1 Response to "La noche de Castellón parte primera"

Mar dijo... 2:59 p. m.

Espero impaciente la segunda parte.
Imaginar la primera, ha sido muy, pero que muy divertido

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